Mucha gente, desde hace mucho tiempo, me insistía en que cambiara de una vez de servidor y me mudara de bitacoras.com a cualquier otro lado que funcionase mejor. Al principio yo me mantenía fiel a bitacoras.com porque el sistema de gestión y publicación de contenidos (o sea, "las tripas", lo que no se ve) era infinitamente mejor que cualquiera de los más populares, como blogger o ya.com. Además estaba desarrollado por dos chavales de aquí, no por una gran compañía o empresa, y eso también me hacía tenerle simpatía, a pesar de las caídas que sufría -algunas de ellas de varios días de duración-.
Con el tiempo, el servicio de bitacoras.com ha ido cada vez a peor, y apenas si se puede acceder al estupendo sistema de gestión, ya que la mayoría de las veces el servidor está caído. A pesar de ello, yo me seguía manteniendo fiel a bitacoras.com por una razón mucho más personal que la anterior, y es que al ser un servicio con tantas caídas, me sentía mucho más escondida y más libre para escribir lo que quisiera sin temer ojos indeseados, ya que bitacoras.com era un sistema a prueba de paciencia o del seguimiento más incondicional por parte de amigos y conocidos.
Ahora, llevo un tiempo en el que duras penas puedo actualizar y a pesar de ello no me importaba y no hubiera tomado la decisión que tomo ahora de trasladarme a otro lugar, si no hubiera sido por algo que me han dicho ya dos amigas y que yo misma he comprobado: dejar un comentario es imposible. Y sin comentarios un blog no es lo mismo. Además, sería demasiado prepotente por mi parte decidir que da igual si la gente puede comentar mi blog o no, que yo sigo en bitacoras.com por cabezonería pura y dura.
Así que una vez explicado esto, os dejo mi nueva dirección, que es un blog en el que poco a poco iré metiendo los contenidos tanto de este "Viajes, papeles..." como de otros blogs que tengo por ahí dispersos.
http://rodalies.wordpress.com/
Cuando termine esa mudanza, se podría decir que en este nuevo blog se encontrará un "lo mejor de". Espero que el sistema no me falle y que se pueda comentar.
Lo sé, lo estabáis deseando.
Yo soy una persona pequeñita. Resulta que sin saber muy bien lo que hacía, hice un libro. Lo hice porque creí que podía hacerlo. Junté en unas páginas a 34 personas y me escondí tras la selección y edición de esos textos. Todo eso lo hice en pijama en mi casa, tras la pantalla del ordenador.
Pero luego el libro cobra vida propia, y te pide que lo saques de paseo, y cuando los libros te piden algo, siempre hay que hacerles caso. De repente el libro se presenta en la FNAC (eso no fue mérito mío) y yo me siento pequeñita pequeñita, porque yo lo que quiero es estar en pijama en mi sofá, y mejor si estoy desnuda y si estoy abrazando a alguien.
El libro sigue dando vueltas, se hace mayor, se va de casa, y como cualquier hijo, te da muchas alegrías, pero también te da muchas preocupaciones y quebraderos de cabeza.
Decides que definitivamente el libro ya tiene su vida propia, independiente de ti, y lo despides en Casa del Libro. Y sigues siendo pequeñita pequeñita, porque tú sólo eres una editora en pijama, preguntándose todavía cómo es que sus padres están sentados ahí delante, cómo es que dos locas de Madrid y una de Barcelona han venido sólo a la presentación, cómo es que de un gorro de cascabeles se pasa a que haya alguien a tu lado en esa mesa.
En este año me han pasado tantas cosas, tan importantes, tan intensas, en tan poco tiempo, que todavía estoy temblando.
El blog del libro no funciona, no sé por qué, así que lo posteo aquí mientras tanto.
Presentación del libro ¿De otro planeta?
A cargo de la autora: Nuria Rita Sebastián
Lugar: Casa del Libro. Bilbao. (Alameda de Urquijo 9)
Fecha: 30 de noviembre, jueves
Hora: 19.30
Cancelé todos mis viajes y volví a casa. Necesitaba descansar.
No me gustan las misas (católicas) de funeral. No me gusta que nos quieran vender una idea de reencuentro "más allá" en vez de centrarse en los encuentros que vivimos con la persona que ya no está. Un día de estos le propondré a A. que venga al pueblo y nos despidamos de la tía como dios manda, con una botella de moscatel. Me gustó que viniera A. Cuando la llamé, me preguntó "¿Cómo?", con verdadera sorpresa, como si la tía no tuviera 97 años. Curiosamente eran tantos los años, tantas las despedidas como si fuera la última vez, que cuando realmente sucedió, sólo nos cabía la sorpresa.
Comencé el día en Barcelona, a las 9 de la mañana una cubana me llevaba en moto a la estación. Seis horas de autobús y el abrazo con A. en Soria. Ella había salido de Madrid, y llegábamos a la misma hora. Unos vecinos nos llevaron en coche hasta el pueblo. Mis padres todavía no habían llegado. Esperamos el coche de la funeraria. Llegaron todos a la vez. Mi hermano mayor fue uno de los que bajó la caja. El cura que dio la misa no era el del pueblo y eso no me gustó. Fuimos al cementerio, mi tía se había preparado su propia tumba hacía ya más de 10 años. Yo no sé cuál será mi rinconcito de tierra exacto, pero será en ese lugar. Del cementerio A. y yo nos teletransportamos como quien dice a Madrid, en el coche de un familiar. De repente estábamos en una pizzería cenando con el equipo de producción de una película y dos directores de cine. El día anterior, yo ni siquiera estaba en España y me despedía en un aeropuerto. Sucedían demasiadas cosas a la vez.
Hice un intermedio de dos días de lluvia en Madrid, en un refugio amigo, y fue entonces cuando decidí volver. Ahora comparto mi casa con un hombre enamorado. Habla de ella y se le cambia la mirada. Me habla de planes de futuro. Yo, todavía desubicada, me pregunto cómo es posible llegar a tal convencimiento, y si se llega, cómo se hace para no perderlo. Hace dos noches me dijeron que soy una sola auténtica, el prototipo de sola de verdad. Me lo decían como algo de lo que sentirme orgullosa, pero yo no estoy tan segura. "Sí, pero entonces me quedaré sola, y ahora no sé si me gusta tanto la idea". "No", me dijeron, "sólo tienes que encontrar a otra sola auténtica que quiera estar contigo". "Sólo", como si fuera tan fácil...
Mi tía Julia siempre se despedía como si fuera la última vez. Tenía 84 años cuando se preparó su tumba para dejarla a su gusto. A los 94, nos seguía acompañando ese pequeño trozo de cuesta en esquina que hay entre su casa y la calle Mayor. La última vez que la vi no nos despedimos. Y sí, a los casi 97 años, esa fue de verdad la última vez. Me han dado la noticia al mismo tiempo que aterrizaba el avión que me traía de regreso de una ciudad desconocida. Volvía con la sensación de haber estado en el lugar exacto en el momento exacto. He desecho la mochila, la he vuelto a hacer, he pedido asilo por una noche y mañana volveré a viajar, esta vez en autobús, a un lugar conocido.
Lo extraordinario sucede siempre dentro, por debajo de las cosas que acontecen.
Hoy he conocido a una chica en el tren. Dibujaba en una libreta y tenía los dedos manchados de tinta. Cuando ha recortado un cuadradito de la tapa de la libreta con una pequeña navajita que ha sacado de un llavero, no he podido evitar preguntarle por qué lo hacía. Antes de eso, durante el trayecto, nos habíamos mirado un par de veces y me había dado las gracias cuando he recogido un jersey que se le había caído al suelo. Era una pregunta como otra cualquiera para iniciar una conversación. Me ha mirado un poco perpleja tras sus gafitas de pasta:
- No sé, me gusta abrir ventanas en las libretas.
- Además, te has guardado el trocito que has quitado, tenías toda la pinta de que harías eso.
Hemos venido hablando los 15 o 20 minutos que quedaban de viaje. Yo me bajaba una parada antes. La he invitado de todos modos a un té, pero era muy tarde, y mañana le toca madrugar. Una lástima. Hoy me apetecía conversación.
Entre otras muchas cosas, trabaja en una tienda bastante céntrica. Si quisiera tirar del hilo, no sería difícil encontrarla. Pero... ¿qué hay detrás del hilo?
Haciendo honor al título de esta bitácora, estos son mis viajes previstos en los próximos dos meses (se podrá comprobar que apenas voy a pasar una semana seguida en ningún sitio).
4 de noviembre: Vitoria-Sitges
10-14 de noviembre: vacaciones
16 de noviembre: Sitges-Sevilla
21 de noviembre: Málaga-Sitges
28 de noviembre: Sitges-Bilbao/Vitoria
30 de noviembre: Presentación libro en Bilbao?
3 de diciembre: Bilbao-Sitges
9 de diciembre: Presentación revista en Cadaqués
14-17 de diciembre: Sitges-Londres
22 de diciembre: Sitges-Vitoria
Editado para añadir que estos viajes son para visitar amigos/as, que no tienen nada que ver con el libro y que la presentación en Bilbao está por confirmarse. (Esto por si alguien se pensaba que me voy de gira editorial).
Supe por primera vez de Remedios Varo en México. Me habían invitado a dar una conferencia y me alojaba en casa de una profesora del Tec. Lo primero que hizo mi anfitriona fue mostrarme sus libros (los escritos por ella). Lo siguiente fue mostrarme su casa, que parecía un museo. Me hablaba de escultores, pintores... que yo desconocía. Fue entonces cuando vi por primera vez un boceto original de Remedios Varo.
Hoy me doy cuenta de que mucho antes de eso, yo ya había leído el nombre de la pintora, sin prestarle atención. Martín Gaite cita en su Nubosidad Variable el cuadro "Rompiendo el círculo vicioso", que representa a una mujer que lleva dentro del pecho un bosque rodeado de alambradas.
Tirando del hilo, he encontrado este otro cuadro, "La despedida", que me ha encantado y que quiero dejar hoy aquí.

Hache me suele traer bolsitas de snacks, como cuándo éramos pequeños. A mí me gustan, sobre todo, las bolsas de "la pandilla drakis". También las pajitas o las patatas light en cualquiera de sus variedades. Nunca me gustaron mucho las gominolas, pero estos snacks de bolsa me encantaban. El otro día, Hache me trajo una bolsa mítica, que hacía años que no había comido: los Monchitos. Me sorprendió ver que seguían siendo exactamente igual que cuando yo era niña, que el envoltorio no había cambiado nada de nada, aunque como Hache me hizo notar, ya no pone el también mítico "Hay miles de premios" (¿conocéis a alguien a quien le haya tocado uno de estos premios?).
Hoy, en uno de nuestros momentos frikis, nos ha dado por mirar en google (san google) qué se dice de estos míticos Monchitos. Os dejo este link buenísimo que hemos encontrado y me voy a abrir otra de las bolsas de monchitos que tenemos en la reserva.