He vuelto del pueblo. Antes del pueblo estuve en Madrid. Antes de Madrid estuve en Nicaragua. En Nicaragua viví muchas cosas, buenas y malas. Perdí una gran apuesta. Gané muchos abrazos, y más que los que recibí, gané los que aprendí a dar. He vuelto con ganas de abrazar y sin miedo a hacerlo.
De la realidad pobre de Nicaragua, salté a un festival de cine gay en Madrid. Luces, focos, alfombras rojas en el suelo, mucha gente... Odio reconocerlo, pero cuando salí de casa en Madrid y vi las luces en las calles, los semáforos, los escaparates iluminados... me alegré de estar de vuelta en mi primer mundo.
Del Madrid de festival de cine gay, llegué al pueblo. Frío, lluvia, encender el fuego, vigilar las goteras... Visita a mis tíos, comprar miel sacada directamente de las colmenas, tan espesa -por culpa del frío- que a duras penas se podían llenar los botes. Conversaciones con la gente de campo, paseos por pueblos abandonados... Dormir en mi cama de colchón de lana... Allí me sobrevino una cierta amarga conciencia de saberme pese a todo en mi primer mundo. En mitad de la nada soriana, Nicaragua queda tan lejos... Y sin embargo sigo llevando dentro ese triangulito de tierra.
Sunfaith — hace 2 años y 32 meses