Me gusta Sitges en invierno. Porque parece otro pueblo. Porque no hay turistas. Porque la calle mayor está vacía. Porque hay una tienda de fotos un poco kitch donde dos barbies se casan entre sí en la playa y dos kens van de la mano por el paseo marítimo. Porque me cruzo con una pareja de chicas muy guapas las dos (una de ellas japonesa). Porque suenan las campanas que tocan a misa y las abueletas salen de sus casas. Porque todavía existen pasadizos secretos pintados de blanco tras los que se esconde el mar. Porque la biblioteca está abierta. Porque huele igual que hace un año, cuando me mudé aquí. Porque cada paso me trae recuerdos y sonrisas de entonces. Porque suenan más campanas pequeñitas, como tímidas. Porque vuelvo a estar en casa. Porque me traigo abrazos de otro país, pero son abrazos que no me retienen y me liberan. Porque he cerrado un círculo, y empiezo a ser yo de verdad en este pequeño e iluminado pueblo.
Purkinje — hace 2 años y 32 meses
clubfans — hace 2 años y 32 meses
bea — hace 2 años y 32 meses