Hoy otra vez ha vuelto a pasar. Me he hecho invisible. Lo malo es que en ese momento yo no quería especialmente hacerme invisible, pero no sé controlarlo.
Hace una semana y media que espero un paquete de Correos. Las últimas correcciones del libro por parte de la editorial. Después de eso, un día de trabajo y el libro ya estaría listo para ser llevado a imprenta. Pero como el paquete no llega está todo paralizado. Primero la editorial preguntó en la oficina donde lo habían enviado. Después, yo tuve que preguntar aquí. Aquí me enviaron al servicio de cartería, al que he ido esta mañana. He preguntado a un cartero, me ha señalado al encargado, le he presentado mi problema y me ha dicho que esperara un poco, que estaba muy liado y que en cuanto pudiera me atendía. Ha desaparecido detrás de unas estanterías.
Entonces es cuando ha sucedido: otra vez invisible. Los carteros entraban y salían, iban y venían sin hacerme ningún caso. El efecto ha durado una media hora o más, hasta que ha pasado el primer cartero con el que había hablado y me ha dicho: "¿pero todavía no te han atendido?", y yo: "pues no, el encargado se ha ¡do por allí diciendo que volvería y ya no ha vuelto...". El cartero ha ido a buscar al encargado que se había olvidado por completo de mí. Se disculpaba realmente preocupado por no haberse acordado. "No te preocupes, me pasa a menudo", le he dicho. Me ha mirado un poco raro. "A veces me vuelvo invisible". Esto último ha hecho como que no lo oía y me ha pedido los datos del paquete.
En fin, tengo que ir aprendiendo los síntomas de la invisibilidad, a ver si descubro cómo combatirla, porque hay veces en que esto no es nada práctico.
yuyu — hace 3 años y 45 meses
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