La editorial me dio en mano las correcciones el martes a las 3 de la tarde. Si en ese momento me hubiera sentado delante de un ordenador y me hubiera metido de lleno con ese trabajo, ahora mismo el libro ya podría estar en imprenta.
Pero resulta que tengo vida propia, aunque no lo parezca, además de periodista, editora, correctora, lectora, aprendiz de escritora y cuantas más cosas se os puedan ocurrir alrededor de los libros, también tengo vida propia fuera del universo literario.
El martes por la tarde estuve paseando por Barcelona, lo necesitaba, regresé a Universitat y me senté allí un buen rato. Volví a casa a tiempo de cenar con mi hermano (era su última noche aquí) y de sentarnos bajo una manta a ver la televisión.
El miércoles acompañé a mi hermano a la estación y me pasé de visita por casa de una amiga a la que hacía tiempo que no veía. Terminé cenando con ella, su marido, y dos amigos más.
Las correcciones siguen dentro del sobre. Debería haberme puesto ya con ellas, todo el mundo pregunta por el libro, e incluso ya lo han reseñado en una revista. Por culpa de Correos llevamos un retraso de dos semanas. La semana pasada estaba estresadísima. Hoy, sin embargo, me permito recuperar mi vida propia, e ignoro alegremente a Correos, a la editorial, a la revista... ¡Tengo vida propia!
carol blenk — hace 2 años y 28 meses
elena — hace 2 años y 28 meses
S — hace 2 años y 28 meses
Azena — hace 2 años y 28 meses