Me gustan los desayunos en el mar. Cacaolat y croasán de chocolate sentadas en una piedra delante de las olas.
No me gusta volverme invisible y que mis huellas no se marquen en la arena y las de ella sí.
A veces prefiero dormir sola; otras corro para alcanzar trenes y los pierdo.
No es verdad que mostrarnos nos haga débiles. La conversación se quedó a medias.
La Dietrich — hace 2 años y 27 meses
S — hace 2 años y 27 meses