La música clásica a todo volumen que viene de la calle y se cuela en mi terraza siempre me sorprende.
En Barcelona solía pasar por una calle en la que siempre sonaba música de opera que se escapaba un balcón, no sabía muy bien cuál, poque la calle era estrecha (del barrio Gótico) y la ventanas estaban muy juntas. Yo me preguntaba por las personas detrás de esa fachada y trataba de averiguar de dónde salía exactamente.
Tiempo después, cuando yo ya había olvidado esa calle, no recuerdo cómo yo estaba en una casa de unos desconocidos revisando libros de una estantería con "Las ciudades invisibles" en la mano. Imagino que había ido allí con alguna amiga que conocía a alguien de la casa. Recuerdo que la estantería era baja y yo estaba en cuclillas. Llegó un chico, saludó, fue hacia el salón, y al poco se inundó el tiempo de música de ópera. La misma música de ópera. Me levanté pensando "es esta calle". Me asomé al balcón y la vi.
Hoy me asomo a la terraza y caigo en la cuenta de que la música clásica viene del colegio de al lado. Todos los días a las mismas horas. Es el timbre del recreo. Debería haberme acostumbrado.
Azena — hace 2 años y 27 meses