Hoy he ido a la presentación de un libro. Mientras llegaba, pensaba que la gente de Barcelona es muy moderna, sobre todo en las inmediaciones del Macba. El libro lo presentaba Tina Vallés y aunque es un libro que antes fue blog (y lo sigue siendo) no trata de cosas modernas, sino cotidianas. No lo he leído todavía, pero tiene pintas de que me va a gustar mucho, así que le he dicho a Tina que le pediría la firma cuando lo hubiese leído, además eso me sirve de excusa para volver a quedar con ella, porque me ha caído muy bien.
El libro trata de un aeroplano, y de un barrio, el Raval. Escuchando palabras del libro y hablando con Tina y con la srta. Jones, me han entrado ganas de escribir.
Me he ido con las palabras parpadeando en la palma de la mano, pero no tenía bolígrafo y tenía hambre. En un Pans & Company he comprado unas patatas bravas y me he sentado en un banco frente a Plaza Catalunya. Mientras las comía pensaba en los significados de las palabras. Las palabras que definen objetos, las que definen sentimientos, las que definen relaciones. He pensado en la palabra "novia" y me he preguntado qué diría la señora María Moliner (la RAE dice: 1. m. y f. Persona que acaba de casarse. 2. m. y f. Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales. 3. m. y f. Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella). En este punto he de confesar que siempre he escapado de cualquier compromiso y que nunca he tenido novia (ni novio) oficial, por lo que la palabra nunca ha estado en mi vocabulario. He pensado también que nunca había estado tan ilusionada y contenta con alguien, que nadie me había sacado tantas sonrisas y abrazos, y he pensado que no quería pensar en las palabras.
Ya no tenía hambre, pero seguía sin tener bolígrafo. Me he acordado del Vips que hay en Rambla Catalunya y he entrado para comprar uno. Yo quería un Bic normal y corriente, pero no había y me he tenido que llevar un "Uniball -Eye- Micro", negro, eso sí, que es en lo que he insistido al dependiente. Recuerdo que una vez también busqué un bolígrafo negro normal en el aeropuerto de Miami y no lo encontré. En el Vips había unos bolis Kukusumuxu muy bonitos y más baratos que el que me he llevado, pero eran todos azules (lo he comprobado haciendo rayas en mi libreta -en la raya número 17 el dependiente me ha debido de considerar persona sospechosa y ha aparecido a mi lado-).
Ya con mi bolígrafo en la mano me sentía capaz de atrapar todas las miradas Paseo de Gracia arriba camino del tren: las tiendas iluminadas, los edificios modernistas, los restaurantes caros, un hombre que duerme en un banco... También el tipo de barba larga y blanca de siempre que toca la flauta por las noches sentado en el mismo escaparate. La primera vez que lo vi, pensé en la película Azul. Una noche, tiempo después, me sorprendió tocando una de las melodías de esa película, precisamente la que toca un tipo sentado en la calle. Hoy estaba de pie, charlando con una pareja joven (él polo Lacoste y ella zapatos y bolso de diseño). Se reían. Me ha intrigado saber cuál sería su punto de unión.
Hoy en el tren no he conocido a nadie interesante, así que al menos he podido estrenar este bolígrafo negro. Todavía tengo que comprobar si de verdad es "waterproof" y "fade-proof".
La Dietrich — hace 2 años y 28 meses
La Dietrich — hace 2 años y 28 meses
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