Estos días estaba yo echando especialmente de menos a Avecilla, así que un día que me descubrí a mí misma volviendo en tren a Sitges con sonrisa un tanto bobalicona pensando en ella, decidí que por qué no, que podría comprar una ofertilla de esas de vuelos y presentarme en su casa por sorpresa. Mi plan era perfecto, yo la llamaría por teléfono y le diría "nada, que te llamo para decirte que estoy aquí", ella diría "¿aquí dónde?" y yo, tocando el timbre de su puerta diría "aquí". Además de ese plan, tenía otro incluso mejor, que era esperar en la puerta de su casa a que llegase uno de sus alumnos, que le abriese a él la puerta de abajo y entonces aparecer yo directamente cuando abriese a su alumno la puerta del piso. Sonreía yo sola pensando en su cara de alegría y sorpresa al verme...
Pues nada, aunque mi plan era perfecto, como soy un desastre las nuevas tecnologías me han jugado una mala pasada. Tenía (y tengo) ya mis billetes para Madrid, cuando le digo a Elen-ita que Avecilla no lo sabe pero que voy a ir a verla. Para los que no lo sepáis, decirle esto a Elen-ita ya es jugar con fuego, porque es la persona que peor guarda secretos del mundo. Es decir, ella los guarda, pero no deja de decir "tengo un secreto" y de lanzar pistas hasta que el secreto deja de ser secreto. Lo que pasa es que yo, en la emoción del momento, me olvidé de ese pequeño detalle. De todas formas, como veréis a continuación, la verdadero desastre soy yo y no Elen-ita.
El caso es que esta noche estaban Eleni-ta y Avecilla juntas, y las llamo desde el fijo y empiezo a hablar con las dos. Eleni-ta saca una foto de Avecilla con cordero en la cabeza y me la manda al móvil, junto con el texto "ay, me dan ganas de decirle a avecilla que vas a verla, ¿por qué no se lo dices?" Yo sigo hablando con Avecilla por el fijo al tiempo que contesto a Elen-ita un mensaje que dice: "Ni se te ocurra decírselo, quiero aparecer por SORPRESA en la puerta de su casa". Mientras tanto Avecilla me pregunta si he recibido la foto, le digo que sí, y le digo que se la reenvío al correo por si quiere colgarla en el blog. Voy al mensaje de Elen-ita, le doy a reenviar, reenvío la foto y... upsssssss en ese mismo momento me doy cuenta de que no sólo he reenviado la foto, sino que también he reenviado el texto, con lo que Avecilla recibe en su mail: "ay, me dan ganas de decirle a avecilla que vas a verla, ¿por qué no se lo dices?" Al darme cuenta de esto me quedo callada, Avecilla me pregunta qué pasa, yo le contesto "que soy un desastre", ella dice "¿por qué?", yo le digo "no te lo puedo decir, pero te vas a dar cuenta dentro de nada", ella insiste en que se lo diga, yo en que no, se enfada un poco, mira su correo y... nos echamos a reír las dos... (las tres, claro, no olvidemos que yo hablaba con Elen-ita y Avecilla a la vez, gracias a estos adelantos como teléfonos inalámbricos y manos libres...).
Pues eso, que soy un desastre, que no entiendo los móviles y que con el cuidado que había puesto yo en guardarme la sorpresa, al final no ha podido ser... ays, con lo que me hubiera gustado ver la cara de Avecilla al verme aparecer por sorpresa...
¿Hay alguien por ahí que sea tan desastre como yo? (lo digo para sentirme un poco menos tonta).
elena — hace 2 años y 26 meses
Sole — hace 2 años y 26 meses
ms_robinson — hace 2 años y 26 meses
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