Me dice Avecilla que hace mucho que no actualizo y que soy muy mala bloguera. Yo le digo que cada día soy menos bloguera y mantengo el blog pero no sé muy bien por qué. Ella me ha hecho saber si que si dejo de escribir me va a dar cuatro palos, y como es "judoteka" (esto es un "elenismo", o sea vocablo acuñado por Elen-ita), he pensado que voy a postear algo que escribí hace dos noches, aunque esté incompleto, todo sea por tenerla contenta. Ahí va:
En el autobús sonaba Mecano, así que me ha dado tiempo a pensar en... [aquí va una lista de canciones y a lo mejor alguna reflexión].
El autobús iba tan rápido que en los túneles del Garraf me ha dado por pensar en qué pasaría si tuviéramos un accidente. La libreta en la que iba escribiendo podría convertirse en una especie de caja negra de lo sucedido, y los que llegaran después podrían leer que en el momento del accidente sonaba "era rusa y se llamaba laika..." [aquí yo quería escribir más cosas, pero ahora ya no las recuerdo].
Además, hacía frío y había una polilla. Una vez aprendí cómo se decía polilla en inglés. Viajaba sola y en Land's End me torcí un tobillo. Tuve que quedarme unos días más en el albergue y conocí a gente muy pintoresca. Un médico australiano que quería ser pintor. Una cantante de folk. Un trotamundos irlandés que hacía retratos y nos convocaba tras de sí en largos paseos tocando la flauta. Una alemana que acababa de dejar a su marido para fugarse con un chico al que todavía tenía que conocer en persona en ese albergue. Un inglés tarotista y especialista en Emerson y Thoreau. Un profesor nortemericano de literatura que preparaba una tesis sobre Wislawa Szymborska. Una profesora polaca que adoraba a la Szymborska.
Una noche que organizábamos un recital de poesía multilingüe (en inglés, irlandés, alemán, polaco y español) apareció una polilla gigante en la sala. La gente la señalaba y decía en inglés: "una polilla, una polilla". Pensé que era así como se aprendían los idiomas y me dije a mí misma: "Tengo que recordar esta palabra". No había vuelto a pensar en ello hasta esta noche. Por supuesto, no tardé mucho en olvidarla.
La Dietrich — hace 3 años y 40 meses
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