La "mesa de los ponentes" resultó ser más bien la mesa de los amigos y familia del ponente, así que nos lo pasamos genial. Todo el mundo estaba cenando muy serio, pero nosotros entre batallitas del abuelo que pierde el sonotone, viajes en 600 de Barcelona a Granollers en día y medio (pasando noche en Cerdanyola) y otras historias, no hacíamos más que reírnos.
Después de vuelta a Bcn, nos perdimos dando mil vueltas en coche, pero eso también fue divertido (eso sí, yo al ponente no le contrato ni de guía ni de chófer ni loca) y al final terminamos en la terraza de la casa de una amiga mía, donde ya se había hecho tan tarde que me tuve que quedar a dormir).
(es extraño recorrer un camino que no estaba previsto)
La Dietrich — hace 2 años y 25 meses