Ayer llovía menos y fui a Bcn. Comí en buena compañía y después me ofrecieron internet, ordenador y té en una pequeña mansión donde había pedacitos de tiempo colgando de las estanterías. Además, me regalaron una moleskine pequeñita, música de piano y buena conversación. Y por si eso fuera poco, en la pequeña mansión apareció una niña azul recién sacada de un cuento.
Ya por la noche, estuve a punto de perder el autobús. Mi madre siempre dice que voy corriendo a todas partes, y si nos hubiera visto a Rutilia y a mí bajo la lluvia en pleno sprint, movería la cabeza de un lado a otro como diciendo "mi hija es imposible". Claro que si corríamos entonces era porque antes no nos habíamos preocupado de mirar el reloj y caminábamos tranquilamente entre palabras, charcos y goteras.
Chaika — hace 1 año y 22 meses
paula — hace 1 año y 22 meses
La Dietrich — hace 1 año y 22 meses
odile — hace 1 año y 22 meses
bea — hace 1 año y 22 meses
Mafalda — hace 1 año y 22 meses