Bailar mola. Si es al ritmo de Rafaella Carrá, mejor que mejor, pero los Scissor Sisters tampoco están nada mal.
Escuchar música en directo en el salón de una casa, sentada en el suelo, después de una cena estupenda, también mola.
Que vengan a visitarme desde Madrid sólo por un finde y ver ovnis desde mi terraza, mola. Tener a Elen-ita por aquí unos días, bailotear el "será porque te amo" y cantar a voz en grito con un destornillador en la mano a modo de micrófono el "y no me crees" también mola (tiene efecto terapéutico, dice Elena).
Y dice Elen-ita que vivo rodeada de recuerdos dispersos por toda la casa, que saltan, aparecen y desaparecen por cualquier rincón. Lo dice entre asombrada y preocupada. Que tengo que mirar más hacia el presente y hacia el futuro, dice. Yo le contesto que no concibo otra manera de ver las cosas, que el pasado se mezcla siempre con el presente, como la madalena de Proust. El pasado construye lo que somos ahora (también el ahora reconstruye el pasado y lo reinterpreta a su gusto). Me confieso de natural nostálgica, pero le apunto que no dejo de mirar hacia delante, y que mi presente me gusta (hoy, esta hora, este presente, mola).
De fondo suena música de piano y Elen-ita dice que parecemos hasta intelectuales. Estamos en pijama y llevamos un destornillador en la mano que hacía unos minutos habíamos transformado en un micrófono...
bea — hace 1 año y 22 meses
S — hace 1 año y 22 meses
La Dietrich — hace 1 año y 22 meses
paula — hace 1 año y 22 meses