Mi tía Julia siempre se despedía como si fuera la última vez. Tenía 84 años cuando se preparó su tumba para dejarla a su gusto. A los 94, nos seguía acompañando ese pequeño trozo de cuesta en esquina que hay entre su casa y la calle Mayor. La última vez que la vi no nos despedimos. Y sí, a los casi 97 años, esa fue de verdad la última vez. Me han dado la noticia al mismo tiempo que aterrizaba el avión que me traía de regreso de una ciudad desconocida. Volvía con la sensación de haber estado en el lugar exacto en el momento exacto. He desecho la mochila, la he vuelto a hacer, he pedido asilo por una noche y mañana volveré a viajar, esta vez en autobús, a un lugar conocido.
La Ricci — hace 1 año y 23 meses
carol blenk — hace 1 año y 23 meses
elena — hace 1 año y 23 meses
Blueyes — hace 1 año y 23 meses
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el pato — hace 1 año y 23 meses