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Suceden demasiadas cosas a la vez

Archivado en Vida rara • Fecha: 20-11-2006 14:22:21

Cancelé todos mis viajes y volví a casa. Necesitaba descansar.

No me gustan las misas (católicas) de funeral. No me gusta que nos quieran vender una idea de reencuentro "más allá" en vez de centrarse en los encuentros que vivimos con la persona que ya no está. Un día de estos le propondré a A. que venga al pueblo y nos despidamos de la tía como dios manda, con una botella de moscatel. Me gustó que viniera A. Cuando la llamé, me preguntó "¿Cómo?", con verdadera sorpresa, como si la tía no tuviera 97 años. Curiosamente eran tantos los años, tantas las despedidas como si fuera la última vez, que cuando realmente sucedió, sólo nos cabía la sorpresa.

Comencé el día en Barcelona, a las 9 de la mañana una cubana me llevaba en moto a la estación. Seis horas de autobús y el abrazo con A. en Soria. Ella había salido de Madrid, y llegábamos a la misma hora. Unos vecinos nos llevaron en coche hasta el pueblo. Mis padres todavía no habían llegado. Esperamos el coche de la funeraria. Llegaron todos a la vez. Mi hermano mayor fue uno de los que bajó la caja. El cura que dio la misa no era el del pueblo y eso no me gustó. Fuimos al cementerio, mi tía se había preparado su propia tumba hacía ya más de 10 años. Yo no sé cuál será mi rinconcito de tierra exacto, pero será en ese lugar. Del cementerio A. y yo nos teletransportamos como quien dice a Madrid, en el coche de un familiar. De repente estábamos en una pizzería cenando con el equipo de producción de una película y dos directores de cine. El día anterior, yo ni siquiera estaba en España y me despedía en un aeropuerto. Sucedían demasiadas cosas a la vez.

Hice un intermedio de dos días de lluvia en Madrid, en un refugio amigo, y fue entonces cuando decidí volver. Ahora comparto mi casa con un hombre enamorado. Habla de ella y se le cambia la mirada. Me habla de planes de futuro. Yo, todavía desubicada, me pregunto cómo es posible llegar a tal convencimiento, y si se llega, cómo se hace para no perderlo. Hace dos noches me dijeron que soy una sola auténtica, el prototipo de sola de verdad. Me lo decían como algo de lo que sentirme orgullosa, pero yo no estoy tan segura. "Sí, pero entonces me quedaré sola, y ahora no sé si me gusta tanto la idea". "No", me dijeron, "sólo tienes que encontrar a otra sola auténtica que quiera estar contigo". "Sólo", como si fuera tan fácil...

Escrito por dju
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